Desde que Marconi fundara en 1903 la Marconi’s Wireless Telegraph Company, Ltd., que mantuvo un servicio de noticias entre Europa y los Estados Unidos, hasta nuestros días, la comunicación inalámbrica ha facilitado en gran medida el funcionamiento del mundo tal y como lo conocemos.
Las ondas permiten una velocidad y comodidad que no proporcionan los cables. Sin duda, el futuro se describe sin cables que nos aten. ¿Podemos sentirnos seguros ante la llegada de esta nueva tecnología?
El protocolo 802.11b, o Wi-Fi (Wireless Fidelity), es un estándar desarrollado por la Wireless Ethernet Compatibility Alliance, que une a más de cien empresas como Intel, Cisco, IBM o Microsoft. Su éxito radica en su velocidad, 11 Mbps, y en que usa una frecuencia que no necesita licencia, 2,4 GHz. El IEEE (Institute of Electrical and Electronics Engineers) ya ha definido el nuevo estándar 802.11i, una versión mejorada del que ya deben seguir todas las redes inalámbricas. Reparará los agujeros de seguridad existentes en la norma actual 802.11, pero los productos que lo implementen no se distribuirán hasta dentro de aproximadamente un año.
Mientras tanto, “esnifar” o “pinchar” la red wireless sigue siendo casi trivial y, si se consigue, se puede tener acceso libre a muchos datos o simplemente, navegar gratuita y anónimamente por Internet. Al ser una estructura relativamente nueva, su configuración provoca muchos despistes de los que se aprovechan los llamados hackers, que luego, con razón, podrán tachar al administrador de incompetente.
Las ondas de radio viajan a través de las paredes, se nos escapan y distribuyen más allá del ordenador al que van destinadas. Esta propiedad supone el problema esencial para este tipo de redes, amén de otros factores que son más difíciles de controlar o detectar (interferencias, distancia, inestabilidad atmosférica…).Con un escáner de frecuencia que suele costar entre 100 y 200 euros, cualquiera puede acceder a una red privada. Normalmente, este tipo de intrusión se realiza con un simple portátil equipado con una tarjeta WNIC (Wireless Network Interface Cards) del tipo PCMCIA y un software que busque automáticamente puertas de enlace o nodos de acceso válidos. Tan fácil como ejecutar un programa y esperar mientras te mueves por la ciudad. A esta técnica de búsqueda de nodos de acceso wireless se la conoce por varios nombres: warchalking, wardriving o stumbling. El wardriving cuenta cada vez con más adeptos que publican en diversas páginas web la situación de aquellos puntos de acceso que encuentran sin protección.
Se puede producir el efecto contrario, esto es, en vez de que un intruso externo se apropie de datos, cualquier usuario legítimo de la red puede redirigir al exterior, más allá de los límites estipulados, los datos de una empresa u organización. Por ejemplo, un estudiante de universidad puede construir su propio nodo de acceso con una pequeña antena y enviar los datos hasta a 32 kilómetros de distancia.
Los culpables suelen ser los administradores, que no piensan en las diferencias fundamentales que hay que tener presentes a la hora de migrar de un sistema cableado a otro en el que no hace falta estar enchufado a ningún sitio. Es necesario modificar las costumbres que pueden parecer normales utilizando una infraestructura, pero que representan un grave peligro si aprovechamos otra. Por ejemplo, uno de los errores más comunes cometidos por los administradores de esta clase de redes es el uso del protocolo DHCP. Consiste en el reparto automático de direcciones IP por parte del servidor central, así, no se posee una dirección fija, sino que cada vez que una máquina entra en el rango de la red, una nueva le es asignada. Útil en sistemas cableados pero peligroso si hablamos de wireless, pues se lo pone aún más fácil a los hackers que detectan la frecuencia de la red privada y que no deben preocuparse por utilizar una IP que ya esté en uso ni por el rango válido que acepte el servidor, le será asignada de forma automática.
Una de las medidas estrella trabajando con cualquier infraestructura es cifrar y proteger los datos. Resulta básico establecer un “túnel” de comunicación segura entre las máquinas, donde los datos viajen cifrados y firmados, preferiblemente, con contraseñas de un solo uso. A esto se le llama Virtual Private Network (VPN o Red Privada Virtual). Los estándares de cifrado usados hoy en día son; IPSec, que ha demostrado su estabilidad y fiabilidad; SSH, bien conocido por los usuarios Linux; o el protocolo SSL usado en conexiones HTTP seguras. El protocolo estándar para redes wireless se llama WEP. Aunque posee varias vulnerabilidades, ayuda a disuadir a los atacantes. La empresa @Stake demostraba, hace poco, que en menos de 30 segundos se rompe la seguridad de una red inalámbrica protegida con WEP. Existen programas gratuitos, como AirSnort, que escuchan y descubren la clave. Los vendedores suelen proporcionar los dispositivos con la opción WEP deshabilitada por defecto, con el fin de facilitar la instalación.
Esperemos que pronto, a base de escarmentados administradores y de una mayor popularidad, estos errores y fallos típicos de configuración vayan desapareciendo. Y es que el Wireless Networking se está extendiendo entre las organizaciones y redes en general como alternativa que proporciona muchas ventajas frente al cableado tradicional. De esto saben mucho las numerosas organizaciones dispuestas a conectar todo el país vía ondas de radio. Entre las más destacables www.scqwireless.net, en Santiago de Compostela, www.madridwireless.com y www.redlibre.com donde se puede encontrar información de todas las ciudades que apoyan un proyecto común.
Fuera de nuestras fronteras, en Estados Unidos, McDonalds ofrecerá acceso inalámbrico a Internet gratis con sus menús, en lo que supone un paso más en la implantación de la tecnología wireless como estándar de acceso a Internet. Algunos de sus “restaurantes” ofrecerán una hora de acceso de alta velocidad a Internet a las personas que pidan uno de sus combinados. Durante este año, McDonalds pretende extender el servicio a 300 restaurantes en Nueva York, Chicago y algunas ciudades del estado de California. No se sabe si esta iniciativa llegará algún día a España.

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Hola a todos,
Con el acceso inalámbrico hemos ganado en comodidad pero, es cierto, hemos perdido en seguridad.
Las redes Wireless que conecten equipos con información confidencial deben de configurarse con cuidado para salvaguardar, lo máximo posible, el acceso no autorizado.
Poco a poco veo que hay cada vez más redes Wireless en Madrid y Barcelona. Eso es un placer para los que necesitamos conectarnos en cualquier lugar y momento.
A mi me pasa igual, cuando enciendo el ordenador portátil y activo la WLAN me doy cuenta que cada vez detecto más redes Wireless. La cobertura de esas redes en España es cada vez mayor, y de mejor calidad.
Me gustaría conocer una mapa de cobertura de redes Wireless gratuitas.
En Madrid hay lugares que dicen que son WI-FI gratis y no lo son ya que se trata de WIFI que hay que pagar, una cierta cantidad para un cierto tiempo, para poder tener acceso Wireless.
Necesito por favor saber si alguien puede orientarme, ¿en el mercado existe algún tipo de cable que entre de un RJ45 a coaxial?
Gracias