A pesar del rápido avance de LTE —y teniendo en cuenta que HSPA no ha agotado aún todo su ciclo de vida—, el mercado sigue preguntándose no sólo cómo se habilitará el servicio de voz en LTE, sino también sobre la conveniencia de que esta opción esté disponible desde el inicio de las implementaciones. Este debate surge de la disparidad de criterio de algunos operadores que ven, por un lado, a LTE como una solución sólo para la oferta de datos de forma inicial, y por otro como una extensión pura de las redes existentes, por lo que el servicio de voz es necesario desde el primer día.
“Casi todo el mundo en la industria celular concuerda en que LTE es el camino migratorio hacia el futuro para los servicios de datos, pero el consenso no se extiende a la voz sobre LTE todavía”, dice John Blau, analista de investigación de Unstrung Insider. En su último estudio, Blau asegura que la opción IMS no es aún lo suficientemente robusta, debido a la falta de implementaciones de esta arquitectura. Incluso llega a mencionar que no sólo IMS está tardando en entrar en el mercado, sino que algunos ya creen que se ha complicado, lo que puede poner en jaque su futuro.
Aunque IMS se haya convertido en un galimatías que desdibuje su implementación, la realidad del mercado dicta que LTE necesita a IMS tanto o más de lo que IMS necesita a LTE. Esta relación nace precisamente de la necesidad de LTE de ofrecer voz y de hacerlo con un sistema estandarizado y definitivo. Por ahora, IMS es la única opción que permite cumplir con todos los requisitos.
Sin embargo, el dilema no está en el final del recorrido cuando se trata de voz y LTE —pues se asume incluso a día de hoy que el mecanismo será habilitado por IMS—, sino en esta fase intermedia y que afecta a los operadores que creen que LTE debe poder ofrecer voz desde el primer día. Para estos operadores hay varias soluciones, ninguna de las cuales está del todo clara, excepto que T-Mobile utilizará VoLGA y que el resto aún no saben que ruta utilizar —existe la opción que se conoce como “CS fallback”—.
John Blau teme que precisamente esta situación entre los operadores que quieren voz en LTE desde el inicio de su comercialización genere una fragmentación que debilite el avance de la tecnología.
En esta ocasión, al revés de lo que ha sucedido en las migraciones anteriores, donde la voz era la principal necesidad y los datos la secundaria, con LTE los datos se convierten en el principal factor. Velocidad y capacidad son las necesidades que cubre LTE, y difícilmente los servicios de voz, ya ofrecidos por las redes 2G/3G puedan ser un freno real, pues no atañen a la utilidad principal de LTE, que es poder competir en el segmento de banda ancha sin que el usuario deba distinguir entre las prestaciones fijas contras las móviles.
Fuente: TeleSemana
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