Si Internet se usa para todo, desde leer el periódico hasta comunicarse con amigos, jugar en bolsa o realizar transacciones bancarias, pasando por hacer la compra o reservar billetes de avión…
Si de lo que se trata es de mantenernos lo más cerca posible de la pantalla, relegando nuestra vida social a las cuatro paredes de la habitación, de las pocas actividades que quedan por implementar está el voto electrónico, una “asignatura pendiente” de la democracia española.
Y no será por falta de medios. La empresa Indra, española cien por cien, es la encargada de gestionar los aspectos técnicos del voto electrónico de medio mundo. En Agosto de 2003, supimos en elmundo.es que Indra había recibido un contrato del condado de Los Angeles, pionero en el mercado de la gestión electoral, valorado en un millón y medio de dólares. En su “palmarés” también cuenta con la responsabilidad de participar en las primeras elecciones institucionales con voto electrónico en Europa, en la que millón y medio de británicos usaron sus pantallas táctiles y urnas electrónicas. Fue en los procesos electorales locales de los condados de Epping Forest District y South Oxfordshire City. Noruega y Argentina también se han servido de su tecnología.
En otras zonas del mundo, no quedan rezagados. El gobierno belga es pionero en la aplicación de sistemas de voto electrónico en el mundo. Comenzó su andadura ya en 1989 con el inicio de un estudio de sustitución del sistema tradicional por otros procesos con tecnologías avanzadas para la época. En las elecciones generales de 4 mayo de 2002 el gobierno de Irlanda realizó una prueba piloto entre los ciudadanos de Dublín Norte, Dublín Oeste y Meta. Brasil inició la implantación de sistemas de voto electrónico en 1996 donde ya se emitió el 32% de los votos a través de las urnas electrónicas. En las elecciones del 2002 se subió al 100% de los electores usando el voto electrónico. En Venezuela se vienen organizando elecciones mediante voto electrónico desde 1998 con Indra, pero no es un modelo a seguir, debido a los constantes problemas que ha sufrido el sistema en aquél país.
Indra realizó las primeras “elecciones digitales” de ámbito nacional en España en Junio de 2002, cuando se eligió el Consejo Asesor de Personal de la Guardia Civil. Más tarde, en Marzo de 2003, en la localidad de El Hoyo de Pinares (Ávila) se probó la primera consulta popular a través de Internet, acerca de un problema que afectaba a la fecha de la tradicional romería del pueblo. La localidad de Jun, en Granada, será la pionera en el voto electrónico no presencial, porque las pruebas realizadas en los últimos comicios autonómicos en Cataluña, no tenían validez legal.
A pesar de que en el extranjero se haya utilizado tecnología de voto electrónico desarrollada en España, la legislación y las juntas electorales sólo permiten los sufragios tradicionales, basados en el papel y las urnas de plástico. Jorge Huete, director adjunto de Procesos Electorales de Indra, habla en elmundo.es de una carencia de leyes específicas que regulen este novedoso tipo de sufragio, que impide el desarrollo final de esta tecnología aunque los distintos Gobiernos se muestren interesados en el asunto. En el Senado y las Cortes, se vive un intenso debate, al que, lamentablemente, no se le intuye un final próximo en el tiempo.
Y no es para menos. Es necesario resolver uno de los mayores problemas, no sólo del voto electrónico, sino de la seguridad informática en general: la suplantación de identidad. Aún estamos a la espera de sistemas rotundos y populares de firma electrónica, y de la distribución de un documento nacional de identidad digital creado por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.
Ningún sistema informático es cien por cien fiable (aunque tampoco el sistema de voto tradicional, donde los fraudes son más que posibles), y tratando una actividad tan seria como el derecho fundamental al voto secreto y útil en la democracia, todos los esfuerzos para crear un sistema que, a la vez que seguro, no vulnere ninguno de los derechos exigibles a la hora de votar (anonimato, no coerción, libertad, etc) son pocos. Por ello el sistema se intenta implantar en distintas fases, que aclaren el impacto real en las personas, prueben el funcionamiento de los sistemas y vayan elevando la complejidad de la tecnología. Por ejemplo, existen etapas de “voto electrónico” superadas, como las urnas electrónicas que con un escáner óptico, leen el voto en el momento en el que se introduce la papeleta, lo que proporciona resultados inmediatos. Otra etapa superada son las pantallas táctiles situadas en los centros de voto (voto electrónico presencial). Pero lo más complejo resulta, sin duda, el voto a través de Internet, que permitiría el sufragio desde cualquier lugar del mundo conectado a la Red de redes.
Aunque algunas experiencias con el voto electrónico hayan resultado muy positivas, otras demuestran más bien lo contrario, dejando claro que queda un largo camino por recorrer. En Noviembre de 2003, Hispasec nos informó de que varias organizaciones y universidades de EE.UU. se unieron para denunciar las prácticas fraudulentas de una importante empresa de voto electrónico llamada “Diebold Elections Systems”. Un experto informático que dijo haber penetrado en el sistema de la compañía, robó 15.000 documentos confidenciales que puso a disposición del público, y que demostraban que el software usado por Diebold en las elecciones que dieron la victoria a Bush y Schwazeneger, podría permitían cambiar votos gracias a ciertos “problemas” de seguridad. Diebold suministra máquinas de votación electrónica a 37 estados y tiene repartidas más de 50000 terminales por el país.
Según elmundo.es, en Diciembre de 2003 VoteHere, una compañía que desarrolla tecnologías de seguridad para el voto electrónico, fue objeto de un ataque informático llevado a cabo por un intruso que tuvo acceso a documentos internos y pudo haber copiado anteproyectos confidenciales de software que la compañía planeaba divulgar públicamente. Así las cosas, y por ahora, a falta de leyes y sistemas casi perfectos, se busca el “complemento” con el voto tradicional, si bien la “sustitución” se posterga para un futuro.

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Yo pienso que el voto electrónico actualmente es completamente seguro y que es una opción muy recomendada para aquellas personas que por alguna razón no pueden desplazarse al colegio electoral el día de las elecciones.