El “vacío” del espacio interplanetario, incluye grandes cantidades de energía irradiadas desde el Sol, polvo interplanetario (partículas sólidas microscópicas), gas y el viento solar. Como para llamarlo vacío…
El viento solar es un flujo de iones y electrones (que juntos forman el plasma) y que son arrojados desde el Sol, hasta las fronteras del Sistema Solar. De hecho, es este viento solar el que pone límites al Sistema Solar.
Se podría decir que el viento solar, está continuamente inflando la burbuja, llamada heliosfera, que está flotando en el medio interestelar (espacio que hay entre las estrellas). El viento solar tiene un efecto visible en las colas de los cometas, que normalmente muestran dos colas: la suya compuesta por material procedente del propio cometa y la cola de ionización, causada por el viento solar.
El viento solar, fluye desde nuestra estrella a unos 400 km por segundo a la altura de la órbita de la Tierra y se ha medido mediante la sonda Ulysses que la velocidad se llega a doblar en las latitudes más altas del Sol.
Como hemos comentado, el viento solar, está continuamente inflando la heliosfera. La frontera donde el viento solar “choca” contra el medio interestelar se llama heliopausa. El medio interestelar está principalmente compuesto por el viento solar procedente de otras estrellas de nuestra galaxia. En la heliopausa es donde el viento solar y el enorme campo magnético del Sol dejan de tener efecto.
Según se ha teorizado, este límite, da forma de lágrima a la burbuja, debido al propio movimiento del Sol alrededor del centro de la galaxia. Así mismo, por delante, tendríamos un frente de choque. El efecto se puede ver en el diagrama superior podríamos hacer una analogía con el avance de un barco por el agua: mientras que la parte delantera va chocando contra el agua, la trasera va dejando una estela tras de sí. La heliosfera provoca un efecto similar en el medio interestelar, o al menos así se ha teorizado.
La forma exacta aún no se conoce, y aún no estamos seguros de si es más o menos esférica o con forma de lágrima, pero la segunda teoría tiene más aceptación por norma general.
En el diagrama superior, las temperaturas representadas son teóricas también, nadie ni nada ha podido medir la temperatura más allá de la distancia a la que se encuentra la Voyager 1 (el objeto que más lejos ha enviado el ser humano hasta el momento).
Hay que tener en cuenta, que aunque las temperaturas de las partículas son muy altas, la baja densidad de materia, hace que los objetos más grandes como el Voyager 1 permanezcan fríos y de hecho cada vez más fríos cuanto más se alejan del Sol.
Las líneas blancas representan partículas cargadas, iones, principalmente de hidrógeno y se aprecia cómo son desviadas por la heliosfera. La flecha rosa indica que los átomos neutros sí pueden penetrar la heliosfera. Estos átomos neutros son principalmente hidrógeno, helio y algunas trazas de polvo.
La cruz negra del diagrama, representa a la Voyager I, según donde se encontraba en el año 2001.
Es importante reseñar, que el viento solar cambia con los ciclos solares. Un ciclo solar pasa de un mínimo de actividad al máximo de actividad cada 11 años y además el medio interestelar no es homogéneo, así que la forma y el tamaño de la heliosfera fluctúa con el tiempo. En este momento estamos en un periodo de transición de baja actividad a alta actividad, aunque da la impresión de que el Sol se está haciendo el remolón.
¿Y el campo magnético?
El campo magnético del Sol es el predominante en toda la heliosfera, excepto en las proximidades de los planetas, donde el campo magnético de cada planeta resulta predominante.
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