Si miras a tu alrededor, seguro que ves un teléfono móvil. Ha sido una epidemia que se ha extendido como la pólvora en tan sólo cinco años. Un negocio rentable, sin duda.
Con Internet ha ocurrido prácticamente lo mismo, ha estallado en España en un tiempo récord, salpicando de dulces parabienes a algunas empresas y de amargos fracasos a otras.
Como a todo lo que estalla comercialmente, acude gente con buenas y malas intenciones, e Internet quedó, gracias a estos malvados, contagiada por pequeños programas que sólo hacen daño. Si Internet ha sido básica para la expansión de virus, y los móviles pueden conectarse a esta Red cada vez más y mejor… es lógico pensar que a estos nuevos teléfonos, tarde o temprano llegarán los bichos.
Y digo llegarán, porque hoy por hoy, no constituyen una amenaza. Pero comienzan a asomar por la esquina del futuro, y sospecho que supondrán una verdadera revolución. Si algún dÃa cualquier programa maligno consigue replicarse en todos los teléfonos móviles creando un verdadero problema para los usuarios, se habrá marcado un antes y un después en el uso de la telefonÃa. Exactamente igual que ocurrió cuando se programó el primer virus… el daño estaba hecho, y no habÃa marcha atrás.
Se rumorea que en Eslovaquia, un grupo de malignos hackers comenzaron un desafÃo destinado a escribir virus para móviles, pero las páginas que lo anunciaban fueron retiradas. Y es que hasta ahora, los “virus” para móviles deben ir entrecomillados, porque no son tal, sino problemas concretos de los propios sistemas. Por ejemplo, en otoño de 2001, se popularizó un mensaje SMS que, si se recibÃa y era leÃdo, era capaz de bloquear automáticamente los modelos 6210, 3310 y 3330 de Nokia. El efecto del mensaje se conseguÃa modificando la cabecera del mensaje a través de un programa para enviar mensajes que podÃa ser descargado de Internet. Cualquiera con este programa y algo de tiempo libre podÃa inutilizar el teléfono de algún “enemigo”. Esto no era más que una manera artesanal de aprovecharse de fallos de diseño de un terminal concreto. Desde Junio de 2001, Nokia corrigió este defecto.
En Japón, conocen los servicios “i-mode” desde hace ya meses, mientras que en Europa apenas ha comenzado su implantación. En Abril de 2003 se creó un servicio dañino al que, si el usuario accedÃa, su terminal se volvÃa loco llamando incesantemente al servicio de emergencia. La central telefónica quedó saturada durante semanas hasta que el defecto fue corregido.
Otra historia, dándole la vuelta al asunto, es el virus creado en Junio de 2002 en España, llamado Tomofónica que, aunque infectaba ordenadores, enviaba masivamente mensajes cortos a números aleatorios de Telefónica, además de instalar un troyano en la máquina que lo ejecutaba .
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Pero ninguna de estas “anécdotas” se pueden considerar verdaderos virus para móviles. Los expertos coinciden en que los teléfonos actuales son “inmunes” a virus, aunque, como hemos visto, no tanto a errores de programación. Para que un virus se califique como tal, es necesaria su “autorreplicación” y capacidad de infectar a más teléfonos a partir de su propio código. Y la tecnologÃa actual incrustada en los terminales no lo permite. Su capacidad de ser reprogramados está muy limitada, su “ancho de banda” impide una propagación masiva a través de WAP, la tecnologÃa más usada hoy dÃa para acceder a Internet, y el software del teléfono, se suele mantener a salvo en áreas de “sólo lectura” para que no pueda ser modificado.
Aún asà no han faltado rumores sobre posibles virus que anulaban los teléfonos. Todo mentira. Hace años se hizo famoso un correo que alertaba asà a los usuarios: “Si recibÃs una llamada en el móvil y sale en pantalla UNAVIABLE!! (con dos exclamaciones), no descolgar el teléfono ni intentar colgar. Dejar sonar hasta que pare y luego borrar directamente llamada perdida. Es un virus muy potente que destruye por completo el mecanismo del teléfono y ya no tiene arreglo.” Nada más falso y ridÃculo.
También se alertó sobre otro supuesto problema: “Si recibes en tu móvil un mensaje diciendo que llames al (11) 41455414, no lo hagas ni en broma. Esto harÃa que el gasto de tu tarjeta se multiplique hasta el infinito.” Rigurosamente falso.
Pero el problema sin duda surgirá con la entrada en Europa de la nueva generación UMTS de telefonÃa móvil, de lo que ya he hablado en otro artÃculo. Para que esta nueva tecnologÃa funcione, tendremos todos que renovar nuestro móvil, que se asemejará mucho más a un pequeño ordenador que a un teléfono. A mayor complejidad, mejor sistema operativo, capaz de mayores logros que ocultarán sin duda problemas de seguridad. Ya veremos qué ocurre cuando se implante la tercera generación (UMTS) y Microsoft e Intel metan sus zarpas en el negocio, (con Smartphone). Seguro que animan el tráfico de código malicioso. Algunas casas anti-virus ya preparan sus arcas para hacer espacio, lanzarán grandes campañas de seguridad destinadas a prevenir los nuevos y dañinos virus que se esparcirán a través del móvil. Muchas ya experimentan con las posibilidades y preparan programas anti-virus especÃficos.
Según informa hispamp3.com, Blas Simarro, director técnico de Networks Associates España, no es nada optimista a la hora de evaluar la situación futura: “La próxima generación de dispositivos móviles se convertirá en el principal objetivo de los virus en 2005, superando incluso a los PC”, augura.
Personalmente, me siento fuera de peligro. Siempre he intentado usar los objetos para lo que están destinados, y un móvil para mà no es más que un sistema de comunicación básico para llamar y ser llamado. No necesito ni Internet ni melodÃas ni pantallas ni juegos. Aunque… a ver dónde encuentro yo un teléfono que no incluya ya estas monerÃas…

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