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Kevin Mitnick: El chacal de la redes

Curiosamente, el hacker más famoso de la historia, apodo con el que se conoce a este genio, no es precisamente un experto en sistemas técnicos.

De hecho, cuando vivía su apogeo, y medio FBI andaba tras sus pasos, Internet no era sino una diminuta red de algunos cientos de ordenadores conectados entre sí. Evidentemente, conocía algo de informática, comunicaciones y telefonía, pero desde luego no eran su fuerte.

Si se habla más de Mitnick que de otros hackers en el mundo, es porque el FBI sufrió de lo lindo a la hora de echarle el guante. Bien sabemos que los mitos “se fabrican” independientemente de sus conocimientos o habilidades, y, comparado con Mitnick, existen hoy día cientos de expertos en seguridad mucho mejor cualificados. Pero como todos los pactos entre caballeros que se pronuncien ante el público, resultó que a ambas partes beneficiaba el hecho de proclamar el haber cazado al “mayor hacker de la historia”, así, tanto el FBI como el propio Mitnick salían ganando, el primero por lustrar su reputación, el segundo porque con esa coletilla, no ha tardado en forjarse un futuro en el mundo de la seguridad.

Nació el 6 de Agosto de 1963 en Van Nuts (California), y ya desde muy niño sintió curiosidad por los sistemas de comunicación electrónica y fue engendrando poco a poco un obsesivo deseo por investigar lo que le rodeaba y lograr objetivos aparentemente imposibles, hasta llegar a poseer una interesante habilidad que le reportaría muchos beneficios en el futuro.

En 1981, cuando contaba con unos 17 años, entró físicamente a las oficinas de COSMOS de Pacific Bell junto con dos amigos. COSMOS (Computer System for Mainframe Operations) era una base de datos utilizada por la mayor parte de las compañías telefónicas norteamericanas para controlar el registro de llamadas. Obtuvieron la lista de claves de seguridad, la combinación de las puertas de acceso de varias sucursales y manuales del sistema COSMOS. La información robada tenia un valor equivalente a los 200000 dólares. Fueron delatados por la novia de uno de los amigos y debido a su minoría de edad sólo fue sentenciado a tres meses de cárcel y a un año bajo libertad condicional. Cuando cumplió condena, había absorbido tanto conocimiento sobre el sistema telefónico norteamericano, que se vengó del juez que lo inculpó borrando completamente su identidad de la compañía telefónica.
 
En 1987 se inició el escándalo que lo lanzó a la fama. Durante meses observó secretamente el correo electrónico de los miembros del departamento de seguridad de MCI Communications y Digital Equipment Corporation para conocer cómo estaban protegidos los ordenadores y el sistema telefónico de ambas compañías. Cuando recogió suficiente información se apoderó de 16 códigos de seguridad de MCI y junto a un amigo, Lenny DiCicco, entró en la red del laboratorio de investigaciones de Digital Corporation, conocida como Easynet. Querían obtener una copia del prototipo del nuevo sistema operativo de seguridad de Digital llamado VMS. El personal de seguridad de Digital se dio cuenta inmediatamente del ataque, avisaron al FBI, y comenzaron a rastrear a los hackers. Mitnick fue un mal cómplice y trató de echarle toda la culpa a DiCicco. Bastante rabioso y frustrado DiCicco le confesó todo a su jefe, que los denunció a Digital y al FBI.

Lo más sorprendente de este caso, no es solo el hecho delictivo y las sofisticadas técnicas de ingeniería social combinadas con las nuevas tecnologías en las que Mitnick era un verdadero experto, sino la táctica que su abogado utilizó en su defensa. Convenció al juez de que Mitnick sufría de una adicción por los ordenadores equivalente a la de un drogadicto, un alcohólico o un ludópata. Gracias a esta maniobra, Kevin fue sentenciado a solo un año de prisión y al salir de allí debía seguir un programa de seis meses para tratar su “adicción a los ordenadores”. Durante su tratamiento le fue prohibido tocar un ordenador o un módem y llegó a perder hasta 45 kilos.

Aún así, volvió a las andadas, y consiguió llevar al FBI a una verdadera “cacería humana” durante tres años tras su rastro. Todo terminó en 1995 cuando lo atraparon en un apartamento en Raleigh, (Carolina del Norte), gracias a la ayuda de un experto académico en seguridad. Durante la persecución, continuó abusando de sus conocimientos para entrar en redes privadas y ocultar sus huellas. Fue considerado un héroe de culto entre la comunidad hacker y un escurridizo criminal para los jueces que finalmente pudieron sentenciarlo. Desde entonces se le prohibió todo contacto con Internet al ser considerado un ciber-terrorista de alto riesgo.

En Enero de 2003, se le permitió conectarse a Internet después de ocho años. Lo hizo en directo para el programa “Screen Savers” en E.E.U.U. Desde que las autoridades judiciales le prohibieran el uso de cualquier dispositivo que le permitiera conectarse a la Red, Mitnick no había podido tocar un ordenador, y ese día, la condena prescribía. “Estoy deseando volver a usar el email, mi familia y amigos ya están cansados de tener que consultar los correos por mí, imprimirlos y enviármelos”, declaró entonces.

Actualmente vive de su reputación, y de su único libro. A finales del 2002, sacó a la venta “The art of Deception” (El arte de la farsa), basado en lo que mejor sabe hacer. Ya es un best-seller. En él cuenta historias ficticias basadas en su mayor baza, la ingeniería social, esto es, el arte de embaucar a la gente para conseguir datos que le ayuden a entrar en los sistemas.

Cuando fue condenado, la Juez pensó que Mitnick no estaría en condiciones de obtener ningún recurso económico que le permitiera vivir decentemente. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Se necesita más fama que conocimiento para hacer dinero, y a Mitnick le sobra fama. Las conferencias que ofrece por todo el mundo le aportan el dinero suficiente como para vivir más que decentemente. También volverá a hacer uso de Internet desde una posición muy distinta, ayudando a compañías a protegerse de gente como él.

Existe una página que se ha dedicado durante años a defender la causa de Mitnick, exigiendo su liberación. Como curiosidad, señalar que esta página ha sido desfigurada en varias ocasiones. (http://www.kevinmitnick.com)

Personajillo sin interés que vive de un par de casualidades para algunos, afamado y temido hacker para otros… la leyenda está ahí, y nadie puede negarlo, de hecho, el hecho de que hayas leído este artículo hasta el final, mantiene vivo el mito.

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