Son dos motivos principales los que provocan que Google Voice esté siendo “investigado” por la FCC. Uno de ellos es determinar si su servicio entra dentro de los servicios típicos, y bajo regulación, de telecomunicaciones y, por lo tanto, requiere de una licencia. Y el segundo motivo sería las restricciones que impone el servicio para iniciar llamadas desde Google Voice hacia algunas zonas rurales del país. En el primer caso, Google aduce no ser un proveedor de telecomunicaciones y, en el segundo, argumenta que las restricciones a estos números se deben a que los precios de terminación de llamadas en estas localidades rurales son demasiado elevados, en algunos casos llegando a los 0,39 dólares. Con esta explicación, Google le devuelve la pelota al regulador para que investigue los precios que se cobran en las zonas rurales por parte de algunos operadores que podrían estar abusando de su poder, al no tener competencia en estas áreas.
Básicamente, la carta es una serie de preguntas de la FCC y respuestas de Google sobre cómo ofrece este servicio el gigante de Internet, desvelando en el proceso cómo funciona el servicio con un importante nivel de detalle. Con las respuestas, además, podemos comprobar que Google pide extrema confidencialidad con el documento, y conocemos de primera mano algunos de los detalles del servicio. Como, por ejemplo, que el servicio es gratuito y Google no tiene intención de cobrar por él en el futuro, ya que el proveedor argumenta que su modelo de negocio persigue ofrecer las mayores funcionalidades Web posibles sin cobrar por ellas.
También descubrimos que Google no considera que su servicio compita con los proveedores de servicios, sino que ofrece un complemento que mejora las prestaciones de los servicios que estos operadores ofrecen a sus usuarios. Google sólo cobra por las llamadas salientes internacionales, y dice que tan sólo un cuatro por ciento de sus usuarios utilizan este variante de la prestación. Google dice contar con 1,4 millones de usuarios, de los cuales 570.000 lo utilizarían cada día, según el artículo de BusinessWeek, ya que este dato no se encuentra en el documento que va dando vueltas por Internet. En ese mismo reporte de la publicación se comenta que Google planea llevar el servicio a otros mercados, y que ya se encuentra negociando y probándolo con proveedores de servicios fuera de Estados Unidos.
El problema con Google es precisamente que sus avances en cuanto a servicios Web chocan con las regulaciones clásicas de toda la vida. Hay demasiados vacíos en la legislación, no sólo a nivel licencia, sino con el hecho de que Google ofrece casi todo de forma gratuita, lo que incluso algunos interpretan como prácticas anti competitivas. Sea como sea, si Google sigue creciendo en su oferta de ciertos servicios que parecen —o son— de telecomunicaciones, en algunos de ellos deberá ceder y pasar por el aro de la regulación, sea donde sea que los ofrezca.
Fuente: TeleSemana
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