“Es difÃcil imaginar un mundo sin papel”. Ésta es una frase que se suele pensar cuando se habla del libro electrónico o E-book.
Pero no siempre que aparece un nuevo soporte se deben desechar todos los antiguos y, además, en este caso el debate está en las ventajas del nuevo formato, que no tiene porqué hacer desaparecer el libro tradicional, al menos en un principio.
Además, nosotros seremos libres para elegir, aunque sea como coleccionistas, y esto quizás no lo veamos nosotros, sino nuestros nietos. Pero este futuro cambio, es mucho más complicado que una simple elección de forma. No hablamos de cambios como el disco compacto por el vinilo (aunque también fue una revolución en otro campo distinto). Se trata de un sistema que llevamos usando más de quinientos años, si hablamos de la imprenta, o mucho más si tenemos en cuenta otros sistemas de escritura. Para muchos autores, la revolución que puede suponer el libro electrónico, es similar a la que pudo suponer la imprenta de Gutenberg y en cierta forma, tiene bastante sentido.
Se viene mucho tiempo hablando del libro digital como una realidad, pero problemas que deberÃan ser de un segundo plano (licencias, patentes, sistemas de seguridad) retrasan la aparición de lo que otros asemejan con una gran revolución cultural. Ocurre igual que con la aparición de otras nuevas tecnologÃas, como la Televisión digital o la prensa en Web, y es que no estamos en el siglo XV y la aparición de nuevas tecnologÃas viene determinada por el éxito comercial y económico de éstas (por cierto, ¿dónde están las Administraciones estatales en todo esto?). Quizás ahora podrÃamos desplazarnos en vehÃculos que no necesitasen derivados del petróleo para arrancar, pero existen otros intereses más poderosos.
Precisamente, uno de los factores que nos pueden hacer cambiar en nuestros futuros hábitos, son los valores ecológicos. Cuando estos valores sean un sinónimo de modernidad, quizás los procesos se acelerarÃan un poco más. Usamos demasiado papel y aquà puede estar una de las principales ventajas de la información digital, aunque el tema de los libros es un poco más especial.
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Los desarrolladores de los nuevos soportes deben tener en cuenta los hábitos de los lectores tradicionales, para que sus “inventos” puedan suplantar al libro. Los factores son sociológicos y psicológicos, y la lectura, aunque es una costumbre cada vez menos extendida, tiene sus esquemas, que no tienen porqué ser cerrados, aunque quizás la educación de las futuras generaciones sea la única que pueda hacer olvidar el libro en papel.
Otra de los cambios del libro electrónico es el hipertexto e incluso los elementos multimedia. Aquà es donde podemos encontrar más dudas, ya que la lectura no-lineal, es un tema bastante complicado. Normalmente, antes de leer un libro, ojeamos el prólogo para situarnos en la época histórica del autor y de la acción, además de una explicación detallada realizada por un especialista en la materia.
Ahora las posibilidades se multiplican: podrÃamos hacer todo esto en cualquier momento de la lectura y con multitud de recursos de audio, vÃdeo,… En principio todo esto es muy bueno, pero varÃa enormemente la comunicación entre el escritor y el receptor, es decir, el mensaje se trastoca y lo que realmente querÃa comunicar el autor del libro, puede transformarse por ruido provocado por el mismo lector. Esta tesis puede parecer un poco absurda, pero muchos lectores estarán de acuerdo en que una buena lectura requiere que ésta se realice de principio a fin, y sin interrupciones.
Todo esto puede parecer secundario, pero los hábitos no cambiarán en un corto periodo de tiempo, y serán las nuevas generaciones las que adopten las posibilidades del libro electrónico, y es ahà donde radica el “peligro” de esas supuestas mayores posibilidades de lectura. La interactividad frente a la lectura “pasiva”, es uno de los factores que realmente pueden revolucionar los hábitos de lectura, más que el soporte necesite una baterÃa o no.
Lo que realmente revolucionará el cambio de soporte será una industria editorial con muchos años de antigüedad. ¿Alguien puede imaginar la desaparición de las librerÃas aunque cada vez queden menos? y es que en las nuevas tecnologÃas, parece que todo es cuestión de imaginación, porque hablamos de cuestiones que todavÃa están en proceso de implantación, o ni siquiera se ha llegado a comenzar. El libro electrónico está en una fase bastante extraña en la que se habla más de si puede provocar la desaparición del papel, pero nadie lee libros electrónicos. Los soportes todavÃa no están al alcance del público, pero sà hay software y en Internet ya hay obras gratuitas que se pueden descargar para los distintos formatos. El éxito de estas primeras opciones es prácticamente nulo, pero siempre se achaca a la incomodidad de la pantalla y todavÃa el libro de papel tiene ventaja sobre esto.
Otro tema son los soportes portátiles (E-book) y las nuevas tecnologÃas como la que está investigando Xerox, pero la viabilidad económica de un soporte que pueda competir con el papel puede retrasar más todavÃa la implantación del E-book, por lo que, afortunadamente, las pocas librerÃas existentes pueden mantenerse, aunque cada vez sigan pareciéndose más a tiendas de antigüedades.

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