Puede que muchos, desde el dÃa 1 de Septiembre de 2003, hayamos notado un pequeño agujero en nuestro bolsillo, que (aunque ya nos hayamos percatado desde el histórico cambio al Euro) se ensancha a la hora de comprar cedés vÃrgenes.
Y es que, “gracias” a un acuerdo firmado entre Asimelec (Asociación Multisectorial de Empresas Españolas de Electrónica y Comunicaciones), AIE (Artistas Intérpretes o Ejecutantes), SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) y otras entidades que velan por los derechos de autor, ese dÃa entró en vigor un canon especial, que gravaba entre un 40 y un 50% los cedés y deuvedés vÃrgenes, en concepto de compensación por copia privada.
Pero la explicación no está muy clara. ¿No tenemos derecho a copia privada? Entonces, ¿por qué venden cedés de música con sistema anticopia? Seguro que ha llegado a nuestros oÃdos el problema con el último trabajo de Alejandro Sanz, que ha sido de los primeros discos compactos de venta masiva aparecidos tras la imposición del canon, y que venÃa con sistema anticopia. Cientos de asociaciones intervinieron: “Si pagamos el canon, que eliminen el sistema anticopia”. Tras una fuerte presión por problemas técnicos de audición, la productora sustituyó los discos por otros que ya no incluÃan el famoso sistema anticopia. Precisamente esa es la idea, si estamos pagando un canon por tener derecho a copia privada, que no nos lo impidan con sistemas extraños. Claro está, que esto es sólo la excusa oficial. A todos se nos ocurre la misma idea: estas asociaciones intentan hacer pagar a justos por pecadores. Quieren que todos, y cuando digo todos, digo “todos” (los usuarios que descargan música legal por Internet, los que descargan música ilegal, las mafias que se lucran de vender piraterÃa, los que usan los cedés para copias de seguridad de sus datos, los que usan los cedés para almacenar programas gratuitos, los que graban sus fotografÃas…) paguemos más, simplemente, para enriquecerse.
SÃ, es su único afán, “sacarnos los cuartos”. PodrÃamos pensar que quieren detener la piraterÃa, ponérselo difÃcil a los piratas imponiendo un canon a la vez que mantienen los sistemas anticopia. Pero, aparte del evidente problema para los usuarios “de a pie” que se encuentran en una flagrante contradicción, estas medidas son demasiado tÃmidas para poner freno al lucroso negocio de la piraterÃa. Los sistemas son perfectamente evitables, es muy sencillo hacer copias de seguridad incluso con los más sofisticados métodos de hoy dÃa. El DRM “Digital Rights Management” (tecnologÃa que costó millones perfeccionar) fue burlado por un estudiante de ciencias informáticas de la Universidad de Princeton, que hizo público su hallazgo. Otro tipo de protección se “salta” con pulsar una tecla en Windows, y en linux o Macintosh no tiene efecto. El incremento del precio de los cedés, simplemente hará que baje todavÃa más la calidad del soporte, pues los piratas comprarán discos peores a precios más bajos.
Este canon, entonces, ¿es inútil? Para nada. Según la Asociación de Internautas, las entidades gestoras de derechos de autor ganarán más de 54 millones de Euros que saldrán de nuestros bolsillos. Diferentes plataformas y asociaciones contra el canon han empezado ya a ejercitar las primeras acciones para denunciar este robo, pero nadie escucha, ni Gobierno ni oposición, ni, por supuesto, las propias organizaciones que lo han impuesto. Y es que esta no ha sido una medida institucional, sino promovida por entidades privadas. Izquierda Unida, de las pocas corporaciones polÃticas que se han manifestado en contra, cree que el modo de acabar con el “top manta” es “con polÃticas de fomento y ayuda a la producción y creación, añadiendo una menor presión fiscal, para que los cedés tengan un precio razonable”.
Una de las medidas tomadas por la Asociación de Internautas, ha sido la de informar adecuadamente a todos los compradores para que se “exijan las facturas de las compras de discos gravables en donde debe aparecer desglosado el canon por copia privada”. Según ellos, el artÃculo 25 de la Ley de propiedad intelectual, si bien contempla la incorporación de un canon, excluye explÃcitamente los soportes dedicados a copias de programas de ordenador y de sus resultados, es decir los ficheros informáticos. También se insta al consumidor a que solicite una hoja de reclamaciones para dejar constancia de su inconformidad sobre el “impuesto”. Victor Domingo, presidente de la Asociación, explica que “no se trata de una imposición irreversible, de hecho no todas las empresas lo aplican. Una de las campañas informativas se recoge bajo el epÃgrafe “Devolvamos El Ataque” (DEA) y está dedicada a asesorar al consumidor en la adquisición de los cedés que no incorporan el canon”. Según DEA, ASIMELEC sólo abarca el 80 por ciento de las marcas de discos gravables, y que por lo tanto existe un 20 por ciento que no está sujeto al canon, como Boeder, Intenso, Pioneer, Rimax y Yamaha.
Cuando se toca el bolsillo del consumidor, el consumidor salta. Se ha publicado una lista negra de cantantes y grupos que se han expresado partidarios de cobrar la remuneración por copia privada. Desde putasgae.org se está alimentando la idea del “CD crossing” actividad inspirada en el “Book crossing” en la que usuarios que han pagado el canon por grabar su copia privada de un álbum, ponen a disposición de todos ese mismo disco en lugares públicos, para que otros lo “tomen prestado” a condición de que ellos mismos pongan otros o devuelvan el que han recogido.
Desde devolvamoseltaque.tk se promovió un boicot a las marcas pidiendo a todos los consumidores que durante la primera quincena de octubre, no se comprara ni un sólo cedé o deuvdé en ninguna tienda.
Fuentes de la SGAE no han callado ante estos ataques: “La remuneración por copia privada es un criterio que se viene aplicando en España desde 1992 con toda naturalidad en otros soportes como las cintas de casete y VHS, y lo que se ha hecho es aplicar la Ley de Propiedad Intelectual sobre los nuevos formatos digitales”.
Ante tanta polémica (de la que no he reproducido ni una mÃnima parte de las acusaciones y curiosidades que han surgido a raÃz de este canon) yo me decanto por la imaginación, y alabo el gesto de MarÃa Jiménez en su último lanzamiento incluye un cedé virgen en su disco y en que se puede leer este mensaje: “Haz tu propia copia privada en este CD gravable. Cópiame, pero no me violes”. El grupo “La Unión” ya incluyó una copia exacta de su disco en su anterior álbum. Pero, lo mejor, es que artistas como Kiko Veneno y Quique González, ya trabajan sin necesidad de discográficas, por Internet. Esto sà que es atacar el problema de raÃz.

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