Con el MP3 llegó el escándalo a Internet, gracias a su capacidad de compresión diez a uno (si un archivo de sonido de cinco minutos ocupaba cincuenta megas, el formato MP3 lo redujo a cinco).
Esta tecnologÃa permitió popularizar el intercambio de archivos multimedia a través de redes punto a punto, gracias a unos ficheros mucho más manejables con una calidad más que aceptable. Poco después, esta capacidad compresora se trasladó al vÃdeo, y las imágenes de una pelÃcula encogieron hasta llegar a caber en un CD de datos. ¿Cómo se consiguió esto?
Lo primero es introducir los estándares de vÃdeo. El MPEG (Moving Pictures Expert Group) es un formato de imágenes en movimiento formalizado por la “International Organization for Standardization” (ISO). Según han ido evolucionando, se les ha añadido un número identificativo. Por ejemplo, MPEG-1 es el formato pensado para conseguir una calidad aceptable (como de VHS) en los VCD que es un tipo de vÃdeo que hoy en dÃa soportan casi todos los lectores de DVD, asà podemos almacenar una pelÃcula en CD y disfrutarla en un reproductor de DVD. Para el SuperVCD, una evolución del VCD, se utiliza el estándar MPEG-2. MPEG-3 nunca llegó a existir. MPEG-4 es el más utilizado, pues puede conseguir una calidad muy próxima a la del DVD pero con una compresión de, aproximadamente, diez a uno.
Los sistemas de compresión de vÃdeo, se basan (al igual que los de audio o compresión de ficheros) en la eliminación de información redundante. En concreto para el vÃdeo, para ahorrar caudal de información, se consideran únicamente las diferencias entre un cuadro de vÃdeo anterior y el sucesivo en cada secuencia. De ahà que las pelÃculas “ripeadas” se ralenticen y se vean peor cuando la acción es rápida y la imagen cambia sustancialmente en pocos fotogramas.
MPEG-4 es el formato en el que se basan casi todos los codecs actuales, y se le ha llamado el “MP3 del vÃdeo”. Estas especificaciones son la “teorÃa” de cómo tratar el vÃdeo digital. En ellas tienen que basarse los programadores para crear programas (codecs) que realmente implementen estas ideas y las lleven a cabo, que “codifiquen” y “decodifiquen” el estándar teórico. Una vez aclarado esto…
La historia comienza con la empresa Digital Video Express LP, que pensó en una económica forma de alquilar una especie de DVD comprimido, que permitÃa su visionado durante sólo 48 horas después de haberlo alquilado. Estos DVD especiales sólo podÃan verse en un aparato concreto que incluÃa un módem, y que enviaba datos a una central, conectado a la lÃnea telefónica a través de un número gratuito. Asà se mantenÃa controlado el tÃtulo alquilado, y sólo podÃa ser visto desde ese reproductor concreto por un tiempo determinado. Una vez disfrutada la pelÃcula, podÃas tirar a la basura el DVD, o pagar por volver a verlo otra vez o, como opción estrella si te gustaba la pelÃcula, podÃas comprarla por un precio adicional. Este sistema fracasó como tantos otros sistemas cerrados en los últimos años. No se realizó un adecuado estudio de mercado, y el invento se fue al garete a principios de 2001. A los que compraron el aparato, se les recompensó y la idea quedó como un fracaso comercial que hizo perder millones a unos… y ganarlos a otros.
Primero porque las grandes cadenas de alquiler como Blockbuster decidieron que era mucho más rentable alquilar DVD directamente, en vez de este sistema “light” que lastraba muchas desventajas. Y este efecto “casual” ha beneficiado sobremanera a la “industria” del pirateo, pues ha permitido el alquiler de DVD y su posterior “ripeado” en los ordenadores, con lo que se puede conservar una pelÃcula alquilada por muy bajo coste o, como muchos hacen, compartirlas ilegalmente a través de las redes punto a punto…
No hay que confundir este sistema primigenio llamado DIVX con los DVD “autodestructibles”. La compañÃa Spectradisc ha desarrollado una tecnologÃa que ya se comercializa para alquiler, unos DVD recubiertos de un material que los empieza a destruir, degradándose al contacto con el aire después del periodo por el que fueron alquilados. El proceso de degradación puede durar minutos o dÃas, según se pague el alquiler.
Mientras DIVX se hundÃa, un joven francés llamado Jerome Rota consiguió comprender y analizar una implementación propietaria de Microsoft de un codificador de vÃdeo, pensada originalmente para comprimir ficheros ASF, formato que Microsoft pretendÃa imponer como codificador estándar de MPEG-4. Pero Rota rompió sus expectativas y consiguió, junto con Max Morice eliminar toda la información extra que contenÃa el formato ASF (ideado para el streaming), añadiendo al codec de Microsoft la posibilidad de codificar vÃdeos en AVI (un estándar que contiene audio y vÃdeo codificados por separado y los “sincroniza”). DivX
habÃa encontrado la fórmula para dar la vuelta al fracasado planteamiento del DIVX. Como pasó con el MP3, los hackers y expertos en programación y códigos volvÃan a establecer los estándares digitales, desafiando a las grandes empresas.
El codec DivX
revolucinó Internet, permitiendo manejar ficheros AVI de 700 megas y “ripear” pelÃculas de DVD cómodamente en CD. Su popularidad permitió a Rota crear la empresa DivXNetworks, Inc. Que luego, para legalizar su situación, partió de un nuevo código, alejado del “plagio” a Microsoft, que llamó DivX-4 (ya sin el emoticono) y totalmente compatible con el estándar MPEG-4. Se convirtió en un estándar “de facto” para codificar y decodificar en Internet. Consigue una excelente calidad y es multiplataforma (existe versión para Linux). DivX se ha hecho con el 90% del pastel repartido entre todos los codecs MPEG-4 que existen hoy. En sus versiones 4 y 5 ya ha pasado a ser un proyecto comercial, y se ofrecen versiones gratuitas y de pago con funciones adicionales. Pero no olvidemos que el proyecto DivX comenzó como abierto (ganando en popularidad) para luego ser comercial.
Como para casi todo en Internet, una lÃnea comercial de un producto produce otra paralela libre y gratuita. DivX ya tiene su propio competidor, un codec totalmente acorde con el estándar MPG-4 , conocido como XviD (DivX al revés). Comenzó por ser una continuación del proyecto OpenDivX cuando fue abandonado, pero también han conseguido crear un código partiendo de cero y han logrado un codec completamente libre y gratuito con licencia GPL que permite a cualquiera con conocimientos mejorarlo a su antojo. Es extremadamente veloz y de una calidad de compresión innegable que se espera desbanque al todopoderoso DivX.
Jerome Rota debe agradecerle a Jon Johansen gran parte de su éxito. DVD Jon, como se le conoce popularmente, consiguió con 16 años romper el cifrado de los DVD (el CSS o Content Scrambling System) y convertir pelÃculas de DVD en grandes archivos AVI de varios gigabytes. Este “salto” hacia el entendimiento del cifrado del DVD permitió a Rota trabajar para poder comprimirlo. Jon anda hoy en dÃa entre juicios y juzgados, defendiendo que él sólo querÃa poder ver sus DVD en su sistema Linux, por lo que creó su propia herramienta y la compartió con los demás.
El mundo de los codecs de vÃdeo es complejo y no he podido resumir aquà siquiera una parte de sus fascinantes vericuetos. Os remito al excelente artÃculo de Gorka Palacio “DivX, el MP3 del vÃdeo” en Ciberperiodismo.

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